Tercer lunes de enero, día de Martin Luther King, Blue Monday, San Mario, otro lunes más… qué más da el día que sea cuando tenemos un hogar donde podemos cobijarnos, desordenarlo, ordenarlo para unas horas concretas, dejar la decoración de navidad hasta San Valentín, quejarnos de nuestros vecinos, pelearnos con nuestros compañeros de piso, pintar las paredes con los colores Pantone del año (este año cuidado que os puede quedar un poco Barrio Rojo de Ámsterdam).

Este boikot al calendario (comercial, santoral, honorífico) se debe a la reflexión que nos exigen que hagamos estos niños que han aparecido en formato vídeo. Dedica unos segundos a verlo y leernos y dediquemos tiempo a sus sueños, SUEÑOS QUE NOS REPERCUTEN.

Toca compartir los videos de “The Coalition for the Homeless”, se encargan de dar alimento, educación y cobijo y además tienen tiempo de abrirnos los ojos, hacernos ver que en Nueva York, el destino que todos tenemos en nuestra lista de destinos deseados, hay 23.000 niños sin hogar. A lo mejor necesitamos una serie en plan: Poverty in the city. Menos mal que estos niños no pierden la sonrisa y nos muestran cuáles son sus sueños.

Como Martin Luther King en su día estos niños siguen luchando por sus derechos civiles.

Este fin de semana otra niña, Glyzelle, le hizo una pregunta al Papa Francisco aunque realmente se la hizo a la sociedad: nos hizo a cada uno una pregunta, en este caso para ella una pregunta existencial. Una pregunta que no tiene respuesta, pero que sí hay acciones que pueden convertirse en soluciones. No dejemos indefensos a estos niños. Gracias a la Asociación TULAY KABATAAN por salvar a los niños de la prostitución, drogas y abusos.

Esta es la pregunta que no se puede hacer sin derrumbarse, ya sea Glyzelle o cualquiera:

“Hay muchos niños abandonados por sus propios padres, muchos víctimas de muchas cosas terribles como las drogas o las prostitución. ¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no es culpa de los niños? y ¿Por qué tan poca gente nos viene a ayudar?“, preguntó la niña entre lágrimas

Francisco respondió que aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar. Y habló de la existencia de una “compasión mundana”, que consiste sólo en “meternos la mano en el bolsillo para dar una moneda”.

Nosotros no sabemos cuál es la solución definitiva a estos problemas, no nos queremos meter en lo que dijo el Papa Francisco pero sí tenemos nuestra generación el deber de NO cerrar los ojos ante estas situaciones y habrá pequeñas acciones que tengamos que hacer y ojalá grandes también pudieran salir de nosotros (sino siempre tenemos a esos grandes héroes que dedican su tiempo a ONG,s que se dedican a las soluciones) y que cambie la situación de ellos, es decir NUESTRA SITUACIÓN y así sus sueños se puedan ir haciendo realidad.

¿Qué pensáis? ¿qué hacemos por los niños? ¿qué hacemos hoy para mañana?

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Posted by:helloyoungstersblog

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